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En 1985, el guionista y productor de Hollywood, James L. Brooks, contrató a un guionista llamado Matt Groening para que dibujara una pequeña serie de animación para The Tracey Ullman Show. El 19 de abril de 1987, se vio el primer corto animado que comenzaba una revolución inimaginable en el mundo de la comedia.

 

El resultado de tal acercamiento se materializó en Los Simpson, con el lanzamiento del primer episodio el 17 de diciembre de 1989 en un programa especial para Navidad. Después de casi 25 años, la serie sigue vigente y es una de las más exitosas del mundo. Este domingo la serie llega a Latinoamérica con su temporada número 30.

 

Groening nació en Portland, en 1954, y curiosamente coincide con la edad de Homero, el papá de la familia amarilla, que se muestra en uno de los capítulos en el que según el permiso de conducir dice que mide 1.76 centímetros, pesa 108 kilos, tiene ojos azules, es calvo y nació el 12 de mayo de 1954, el mismo año que Groening.

 

Tras estudiar Bellas Artes en Washington, se mudó a Los Ángeles para intentar convertirse en escritor. Trabajó como repartidor de pizzas y en una tienda de discos durante un par de años, mientras publicaba una tira cómica semanal llamada Life in ­Hell en varios fanzines ­amateurs, hasta que la popularidad entre el mundillo underground de la ciudad llamó la atención del periódico Los Angeles Reader.

 

“Mi vida es genial, porque tengo que sacar adelante dos series, Los Simpsons y Futurama, así que puedo decirle a cualquiera de los dos grupos de trabajo que estoy con el otro e irme a casa. Le echo muchas horas, sí, pero quiero tener una vida equilibrada y disfrutar de algo de tiempo para estar con mi familia y con mis hijos”, expresó Matt Groening el año pasado en una entrevista con el diario El Mundo.

 

La serie es una sátira de la sociedad estadunidense que narra la vida y el día a día de una familia de clase media de ese país (cuyos miembros son Homero, Marge, Bart, Lisa y Maggie Simpson), quienes viven en un pueblo ficticio llamado Springfield, que curiosamente está inspirado en uno del mismo nombre que se ubica cerca de Portland, en Oregon, donde Matt creció y que el mismo autor reveló en noviembre del 2013.

 

“La serie es una combinación entre mis amigos, mi propia vida y la cantidad de horas que he pasado viendo la televisión. En parte, Los Simpson están inspirados en las sitcoms que me tragué mientras crecía. De pequeño me preguntaba por qué en la series no salía nunca un niño realmente malo. Ésa fue la principal inspiración para crear a Bart, luego fueron llegando los demás”, comentó.

 

“Yo solía ser como Bart, pero cada año que pasa me parezco más a Homero. La verdad es que hay un poco de mí en cada uno de los personajes”, agregó en la entrevista realizada con el motivo de los 500 capítulos transmitidos de la serie de televisión.

 

Legendarias figuras del rock y del pop como Aerosmith, Britney Spears y Sting, entre otros; estrellas de Hollywood como Jack Lemmon, Mickey Rooney, Daniel ­Radcliffe y Reese Witherspoon; talentos de la comedia de la talla de Ricky Gervais, Paul Rudd, Ellen DeGeneres y Jonah Hill, e íconos del deporte como las hermanas Serena y Venus Williams, Ronaldo o Joe Frazier, prestaron sus voces para esta serie como invitados especiales en los capítulos.

 

“Hay cosas o situaciones en las que no encontramos la manera de ser graciosos y las obviamos. Si vemos que nos cuesta mucho provocar la comicidad con algo peliagudo, lo olvidamos. Nuestra meta no es sermonear o ponernos serios. South Park, por ejemplo, utiliza un humor extremo que a nosotros nos encanta, pero no nos interesa seguir ese camino”, explicó Matt Groening.

 

Durante los episodios también se han hecho homenajes a películas entre las que se encuentran Paranomal Activity, Regreso al futuro, Apocalypto, Cisne negro, Avatar, Alien, Watchmen, Master and Commander, Crepúsculo, Nosferatu, Sweeny Todd, Soy leyenda, Recuerda, Los pájaros, Transformers, E.T. el extraterrestre, Señor y señora Smith, entre otras.

 

La generación S. La agencia norteamericana Nimbly realizó un estudio cualitativo en Argentina, Brasil y México para entender a los fanáticos de la serie. Las entrevistas fueron hechas en octubre de 2018, con espectadores hombres y mujeres de entre 18 y 50 años, y revelaron la existencia de una nueva generación que se integra a las de los Baby Boomers, X, Y y Z y, además, abarca a varias de ellas en un fenómeno que llamaron la Generación S.

 

Lo que une a los seguidores, según esta investigación, es “un sentido del humor absurdo. Un tanto intelectual —stupid smart— y alimentado por el más puro y resistente material simpsoniano: referencias, códigos y chistes internos”. Esta generación conoce todas las frases más clásicas de Homero y se sienten identificados con todo aquel que las menciona en una reunión. Claramente, todos ellos, conforman esta fraternidad que reúne a los seguidores de la Generación Simpson.

 

Esta nueva temporada llega en medio de la integración de Fox a Disney, lo que podría hacer efectiva la profecía que en el 2016 hizo Homero Simpson en uno de los episodios donde aparecía contestando las preguntas al aire que la audiencia realizó por teléfono y a través de las redes sociales. “Este es el último capítulo de Los Simpson”, dijo el patriarca de la popular familia amarilla y agregó “es una broma, Los ­Simpson jamás terminará”.

Con la emisión de un capítulo doble, esta noche llegará a su final The Big Bang Theory, una serie que rompió esquemas en la televisión al combinar la ciencia y la comedia en un mismo lugar. Tras 12 temporadas, la producción estelarizada por Jim Parsons, Johnny Galecki, Kunal Nayyar, Simon Helberg y Kaley Cuoco se despedirá de sus fans a las 21:00 horas por Warner Channel.

 

Sheldon y Leonard son dos amigos amantes de la tecnología, pero también de los cómics y la cultura pop. ¿Qué podría salir mal? Todo, si consideramos que son unos inexpertos en las relaciones amorosas y al departamento de frente se ha mudado una atractiva rubia llamada Penny que también cautiva a sus otros amigos, Howard y Raj; entonces el caos y las situaciones cómicas comienzan.

 

 

 

La serie fue madurando a lo largo de su historia, incluyendo nuevos personajes y alargando los arcos dramáticos de sus estelares. Algunos se casaron, otros tuvieron hijos, amistades se fragmentaron y se volvieron a unir y el deseo de ganar el Premio Nobel para Sheldon y Amy, su ahora esposa, continuó hasta el último capítulo que podrá verse esta noche.

 

The big bang theory empezó como una idea de Chuck Lorre, creador de otros programas como Two and a half men, El método Kominsky, Mike y Molly o Mom, que después fue desarrollada con dos pilotos que llegaron a la cadena estadounidense CBS a inicios de 2006. Esa idea se convirtió en un fenómeno que ahora concluye tras 12 temporadas y que ha dejado varias marcas indelebles en la historia de la televisión.

 

La serie se convirtió en una de las más exitosas al mantener un nivel de audiencia de entre 12 y 14 millones de espectadores durante todos sus episodios. En consecuencia sus actores se volvieron los mejores pagados de la televisión. Tan sólo en 2018, en el top cinco de Forbes destacaban los cuatro protagonistas de la serie, encabezados por Jim Parsons que ganó 26.5 millones de dólares ese año.

 

Pero no sólo el público recibió gratamente la serie, la crítica fue clave para su trascendencia. The Big Bang Theory consiguió 52 nominaciones a los premios Emmy ganando diez de ellos. Además, en 2011 Jim Parsons se llevó el Globo de Oro en la categoría de Mejor Actor en una Serie de Televisión de Comedia por su trabajo en esta serie.

 

Antes de despedirse, The Big Bang Theory rompió otro récord, pues se convirtió en la serie de comedia no animada de mayor duración en la televisión estadounidense. La producción de CBS sumó 280 episodios, dejando atrás a Cheers, que mantenía ese récord con 271 episodios que concluyeron en 1993.

 

Pero su trascendencia va más allá de los números. Aunque The Big Bang Theory tenía la misma estructura que otros sitcom como Friends, donde los personajes son vecinos y conviven en un espacio en común, la serie cautivó al público por retratar el estereotipo del nerd, no sólo aficionado a la ciencia, sino especialista en la cultura pop de ciencia ficción.

 

Otro de sus aciertos fue la inclusión de estrellas invitadas, donde participaron incluso algunas figuras de la ciencia como el propio Stephen Hawkins, George Smoot, Brian Greene, Buzz Aldrin o iconos como Carrie Fisher, Adam West, Stan Lee o Mark Hamill.

 

La crítica coincide en que gran parte del éxito de la serie tuvo que ver con la química entre el elenco, mismo que quedó constatado cuando todos ellos plasmaron sus manos en el Paseo de la Fama de Hollywood hace solo un mes, frente al Teatro Chino de Los Ángeles, dejando así otra marca que nunca se podrá borrar.

Cuando John Carpenter estrenó The thing en 1982, la película recibió una mala crítica detrás de otra. Este miércoles, el estadunidense se presentó en Cannes como un cineasta consagrado, contento de que la proyección de su filme en el festival de cine compense unas críticas que nunca comprendió.

“La gente la odió y nunca entendí porqué. Pensé que mostrarlo en Cannes sería una increíble revancha”, dijo en una clase maestra cuyo público le ovacionó, de pie, antes incluso de que la sesión comenzara. 

 

 

Carpenter acudió al certamen francés para recibir la Carroza de Oro, un homenaje del gremio que la sección paralela Quincena de Realizadores otorga a cineastas que han marcado la historia del cine por su independencia, ambición y audacia.

Ser director y poder vivir de ello, aseguró a sus 71 años, siempre fue su sueño. Desde Revenge of the colosal beasts, primer corto que filmó, en 1962, acumula cerca de 30 títulos, incluida una saga, Halloween, que contribuyó a alzarle como leyenda del terror.

“Todo lo que me interesa es escuchar gritos. Cuando hice The thing sentí que había una regla tácita en Hollywood en la que si haces una película de horror tienes que poner los monstruos en la oscuridad, que no deben verse directamente, y yo hice lo contrario, me dije que hay que verlos para creer que existen”, destacó.

Carpenter prefiere ir por la libre: “No encajo en los estudios. Hay un círculo de fiestas en el que nunca estuve cómodo. En mi escuela de cine nos dijeron que teníamos que pelear por nuestra visión. Los estudios no entendían por qué era importante para mí. Es mi película, no la suya. Quiten sus manos de encima”.

Entre esas colaboraciones destaca su mano a mano con Ennio Morricone, que le firmó la música de The thing: “Él no sabía inglés ni yo italiano, así que hablamos en el lenguaje de la música”.

Y, desde la veteranía, prefirió no juzgar a quienes lo han sucedido. El género puede que haya evolucionado, señaló, pero “sigue intentando asustar a la gente. Cada generación rehace el terror en su propio lenguaje”.

Carpenter, no obstante, hace años que ha cambiado la claqueta por la música electrónica: “Me enamoré del cine cuando era realmente joven y es un romance para toda la vida, pero ahora tengo otra carrera en la música”, concluyó admitiendo que aunque desde pequeño supo que su mundo sería el cine, en el fondo “todo niño quiere ser una estrella del rock”.

Los seres humanos somos zombies que nos dejamos arrastrar por la sociedad consumista en un mundo en el que la destrucción de la naturaleza es imparable. Eso es lo que Jim Jarmusch explicó ayer en Cannes de su filme The dead don’t die, una comedia metafórica que compite por la Palma de Oro.

Aunque parezca una divertida parodia del género de zombies y sea un particular homenaje a George Romero, en realidad lo que Jarmusch ha querido hacer con su filme es denunciar el “declive de la naturaleza a un ritmo sin precedentes”. 

 

 

“Es aterrador”, aseguró Jarmusch en rueda de prensa. “Es esa especie de ineptitud a hacer frente a ese declive que afecta a todos los seres vivos, eso es lo que me perturba y me da miedo”, agregó.

Con una llamativa camisa naranja, el pelo revuelto y cara de no haber roto un plato en su vida, Murray hablaba poco, pero sentenciaba.

“Hacer películas es una actividad mucho más peligrosa de lo que se puede imaginar. Tenemos pinta de estar en forma, pero cuando pensamos por los peligros que hemos corrido hoy solo para entrar en este edificio”.

Y abundó con los riesgos de su profesión: “hay que ser consciente de que cada día del rodaje puede ser el último. Así es como yo trabajo”.

Finalmente Tilda Swinton destacó que hay muchas mujeres en las escuelas de cine pero que les cuesta mucho entrar en ellas y es por ahí por donde hay que empezar. Y también por comprar entradas para ver cine realizado por mujeres. “Simplemente tenemos que tomar conciencia”.

Carlos Rivera entrará al cine de la mano del realizador español Carlos Saura, en una cinta en la que actúan Ana de la Reguera y el bailarín profesional Issac Hernández.

Para "El rey de todo el mundo", actualmente en rodaje, el intérpete de “Te esperaba” y “Recuérdame” hará canciones originales, alguna de las cuales cantará. “La pregunta desde que preparábamos la película era cómo fusionar la cultura mexicana para estar aprendiendo y será con una que persona que adoro y es Carlos Rivera, 'el novio de México', es una faceta nueva”, informó Alfonso G.  Aguilar corresponsable de la música en el lme.

Sin poder dar más detalles, el también compositor señala que serán canciones ya conocidas algunas que tengan reversiones. Ana de la Reguera desde pequeña le gusta bailar y estudió la disciplina, así que cuando la invitó Saura al proyecto para que encarnara a una maestra, no lo pensó dos veces. “Comencé bailando por eso acepte el personaje, no es algo desconocido para mi”, señala. La película se encuentra siendo lmada en las instalaciones del Conjunto de Artes Escénicas, donde se realiza actualmente el Festival Internacional de Cine de Guadalajara. Saura, reconocido por sus cintas "Cría cuervos" y "Carmen", trabaja a lado de Vittorio Storaro ("El último emperador") en la fotografía. “No gusta para nada hablar de las peliculas, deben verla terminada, pero si puedo decir que había canciones en mi juventud que daba la idea de hacer un musical donde estuvieran esas canciones y llevarlas a la modernidad”, externó Saura.

Podríamos decir que no salió la luna para que el "Sol" se apodere de la noche limeña. Podríamos también decir que a veces, solo a veces, de noche también sale el "Sol"; Podríamos, pero no. Así vivimos el concierto de Luis Miguel en el Jockey Club. Anoche, mientras el reloj marcaba las 9 p.m. y la impaciencia se apoderaba de los asistentes al Jockey Club, las dudas volvían a aparecer, y los rumores se esparcían otra vez: que si vendrá el doble, que si se presentará, en qué estado cantará, que si olvidará las letras. Y es así, ante tanto mito (entra cosas ciertas y varias otras que no tanto) es mejor salir -así sea tarde- y afrontarlo. Y así fue. Casi a las 9:40 de la noche, todas las luces que iluminaban el Jockey Club se apagaron para -luego de gritos ensordecedores- darle paso a la salida de Luis Miguel, el "Sol de México", quien volvió al Perú

Tras la entrada de su banda, el mexicano apareció para cantar "Si te vas", tema que le ha dado inicio a casi la totalidad de fechas de su tour "México por Siempre", que lo ha llevado por distintas partes Estados Unidos, México, Argentina, Chile y ahora Perú. A esta le sigue "Tan solo tú". Otro tema en el que ‘Luismi’ demuestra su poderoso registro vocal y un desborde de energía que llama la atención, por sus pasos y movimientos en el escenario. En "Amor, amor, amor" comienza la parte extraña para algunos. La forma de cantar de Luis Miguel es distinta, como si bajara las revoluciones, entra tarde a las líneas de la canción, deja que en ciertas partes sea el público quien continúe con el show cantando, y así. Sin embargo, al ser uno de los temas más esperados por los asistentes al Jockey Club todo pasa desapercibido. En "Suave" vuelve a pasar algo similar. Es más la banda y el público sosteniendo la canción que el mismo artista. Aún así, los gritos ensordecedores se apoderan del Jockey Club al término de cada canción. Más aún cuando el que viene es un tema muy conocido. "Por debajo de la mesa" y "No sé tú" continúan con la misma dinámica de las últimas canciones. Esta vez Luis Miguel sentado en un banco colocado en el escenario canta con la ayuda de sus fans. Rosas blancas, una bebida que de vez en cuando toma el astro mexicano y toallas blancas e impecables destacan en la mesa que está al lado del cantante, quien ahora se toma un tiempo para aplaudir y reconocer al público limeño. Son 20 mil las personas que han abarrotado el Jockey Club, de hecho, poco después de ponerse a la venta las entradas, ya aparecía el cartel de ‘sold out’, todas las localidades agotadas, lo cual demuestra que el fervor por el "Sol" de México continúa latente. Así se percibe durante el desarrollo de su concierto también, donde pasan a un segundo plano cómo cantó, quién la cantó (si él, sus coristas o el público) y todos esos detalles. El setlist que es bastante amplio permite escuchar también temas como "Un hombre busca una mujer", "Culpable o no" y "Te necesito". Este estilo de Luis Miguel, de hacer pausas prolongadas, de salir y volver al escenario por ratos, de callarse para que el público cante, ¿realmente está permitido solo porque quien lo pregona es él? Es decir, a otro artista, ¿el público le perdonaría todo eso? Creemos que no. Pero es Luis Miguel pues, y la cara bonita, la imponencia del artista y su gura (lo que queda de ella) hace que varios pasen por alto muchos detalles. Un medley de temas como "Más allá de todo", "Fría como el viento", "Tengo todo excepto a ti" y la esperadísima "Entrégate", suenan en versiones cortas, pero aún así reciben la aprobación del público, quien no deja de cantar cada tema, como si tuvieran que asumir lo que el artista no entrega, valga la analogía. Al nalizar el tema, las luces se apagan y todo queda en silencio. Tras una pausa de tres minutos, Luis Miguel vuelve al escenario. No interactúa el mexicano, más allá de ademanes de señalar a su público, tocar una guitarra imaginaria y arengar a sus músicos. También por ratos pide aplausos y el público capta el mensaje, que no necesita lenguaje vocal para entender a su artista

Ahora es el turno de "Hasta que me olvides", quizá -junto a los dos que abrieron el show- uno de los temas en los que mejor se desenvolvió Luis Miguel, cantando casi la totalidad de la canción. Otro medley nos llevaría hacia "La incondicional", que sonó también en una versión reducida en su duración original. La parte más emotiva del show llegó con el tema "Tú y yo", de larga duración gracias a la banda del mexicano, quien ahora, sentado en un banco, contempla a su público conmovido casi hasta las lágrimas. Los asistentes al Jockey Club reconocen este gesto con aplausos que no tienen n. Un solo de piano nos condujo por "La barca" y "Contigo en la distancia" e "Historia de un amor". El show va llegando a su n con un último medley. En "Será que no me amas" Luis Miguel le habló a su público: "Vamos, vamos, ya nos vamos Lima. ¡Arriba Peru, arriba!”, para que la gente lo acompañe en la interpretación de sus últimos temas. Así llegó el cierre con "Decídete", "Ahora te puedes marchar" (la más bailada de la noche), "Isabel" y "Cuando calienta el sol", que le puso n al esperado reencuentro del “Sol” de México con su público peruano. Es extraño, pero mucha gente pretende que alguien de 48 (cumplirá 49 en abril próximo) cante como si tuviera 23, con los mismos altos, falsetes y potencia de voz de antaño. Parece mucho pedir, y, realmente, pasaron 25 años, no se puede volver el tiempo atrás. Tal vez el estilo de vida del mexicano es hoy lo que le pasa factura a la hora de sus presentaciones en vivo. Luis Miguel hoy hace un show en el que repasa, con una muy buena selección de temas, una trayectoria musical histórica, muy larga y que data de varios años atrás. Pero algo en lo que se podría mejorar, es quizá en reducir el setlist (el concierto duró alrededor de 2 horas con 15 minutos), elegir mejor los temas y con esto darles mejor interpretación. Para que el público no sienta que vino a un karaoke muy caro. Pero claro, esto es lo que nosotros sugerimos, no lo que Luis Miguel va a hacer.

La cuenta de Facebook de Luis Miguel fue hackeada durante la madrugada de este jueves, en su perfil se publicaron diversas fotos y textos burlándose del administrador de la red social, así como de la serie del cantante.

 

"¿Cómo reaccionarían si les dijera que mi serie de Luis Miguel fue una caja china (cortina de humo) en la política?, para distraer”, escribió el sujeto que logró acceder a la cuenta de “El Sol“.

 

Los usuarios tomaron con humor las publicaciones, y pidieron que por favor mejor hackeará a Maluma. La cuenta de Facebook fue recuperada a los pocos minutos y borraron los mensajes.

 

Luis Miguel ha sido criticado en sus últimas presentaciones por tener errores al cantar sus éxitos e incluso ha sido abucheado durante el concierto.

Farrokh Bulsara nació en 1946 en la isla de Zanzíbar, hijo de padres de origen persa con buena posición económica, eso ayudó a que se trasladara a la India para estudiar en un colegio británico, donde aprendió inglés y descubrió su gusto por la cultura, además de poder desarrollar sus capacidades como pianista, músico y cantante que su madre impulsó a lo largo de su niñez y juventud y que gracias a ello, el mundo pudo disfrutar del talento de éste joven mundialmente famoso posteriormente bajo el nombre de Freddie Mercury.

 

En el mismo mes en que murió hace 27 años, Freddie Mercury llega a la pantalla grande conBohemian Rhapsody, de Bryan Singer, una cinta que ofrece un acercamiento honesto a la estrella del rock y al grupo Queen, donde destaca el trabajo del actor Rami Malek que da vida a Mercury, a tal grado que se vislumbra su camino al Oscar por esta interpretación.

 

La vida de Farrokh antes de convertirse en Freddie, en sus años de infancia comenzó a despertar su afición por la música, siguió clases de piano e ingresó en el coro de la escuela. Muy pronto puso en pie su primer grupo musical, The Hectics, una banda amateur de rock.

 

 

El nombre de Freddie, en aquella época, sus amigos del colegio comenzaron a llamarle así por ser lo más gramaticalmente cerca al nombre de Farrokh y, de hecho, el propio joven firmaba en ocasiones como Frederick.

 

Regresó a Zanzíbar en 1962 junto a su familia, pero un par de años después, los Bulsara decidieron emigrar al Reino Unido donde Farrokh estudió diseño gráfico en la Earling Art School, aunque su interés por la música no había desaparecido.

 

En esa escuela logró muy buena amistad con Tim Staffell que formaba parte de un grupo llamado Smile, en el que tocaban Brian May y Roger Taylor. Freddie se convirtió en seguidor y fan número uno de la banda. En 1969 terminó la escuela con su diploma en artes gráficas y diseño en el bolsillo y comenzó a compartir departamento con Roger, con quien acudía a un puesto del mercadillo de Kensington para vender ropa y pinturas.

 

En abril de 1970, su viejo amigo Tim Staffell había decidido abandonar la formación y Roger y Brian le pidieron que fuera el vocalista del grupo.

 

Freddie insistió en renombrar a la banda y suya fue la idea de bautizarla como Queen. Al mismo tiempo, cambió su apellido artístico y se convirtió desde ese momento en Freddie Mercury. El logotipo, otra de las señas de identidad de Queen, fue también una creación del vocalista, que dejó patentes sus dotes como imaginativo diseñador. La imagen presentaba los cuatro signos del zodíaco de los miembros de la banda (dos leones por Roger y John, los dos leos del grupo; el cangrejo por el signo cáncer de Brian May y las ninfas que identificaban el signo virgo de Freddie) alrededor de una gigantesca Q y, sobre todo ello, el ave fénix, que saludaba el nacimiento del grupo de las cenizas de otras formaciones.

 

Un hecho importante en la vida privada de Mercury tuvo lugar en 1970; fue entonces cuando conoció a Mary Austin, con quien convivió durante siete años y con quien conservaría una buena amistad hasta el momento de su muerte. Se dice que ella es la única que conoce el lugar exacto donde está sepultado el cuerpo de Freddie, pues por temor a que fans o retractores profanaran su tumba, el cuerpo descansa en otro lugar.

 

Freddie Mercury fue sepultado en el cementerio de Krensal Green, en Londres, donde una estatua recibe a los miles de fans que cada año acuden a recordarlo en su aniversario luctuoso, aunque su cuerpo no está ahí, sino metros adelante bajo el nombre de Larry Lurex, nombre artístico que tomó mucho antes de la creación de Queen y con el cual sacó un disco como solista, al menos es lo que afirman algunas historias.

 

Mercury hizo realidad muchos de sus sueños y como siempre había sido un apasionado de la danza, el 7 de octubre de 1979 actuó con el Royal Ballet, para interpretar y bailar Bohemian Rhapsody y Crazy little thing called love.

 

A finales de 1982 Mercury conoció al gran Giorgio Moroder, padre del "electro disco" con quien colaboró en la banda sonora de la versión restaurada de Metrópolis, película mítica dirigida por Fritz Lang. y le pidió a Freddie que colaborara en un tema; el resultado fue Love kills, compuesta por ambos e interpretada por Mercury. El sencillo fue el primero como solista de Freddie Mercury, salió al mercado el 10 de septiembre de 1984, logró un éxito importante y le sirvió como trampolín para su siguiente trabajo.

 

Pero antes, la inteligencia de Freddie ya había puesto el ojo en otra estrella luego de asistir al Royal Opera House de Londres en 1983 para ver una representación de Un ballo di maschera, del compositor italiano Verdi, y cuentan que quedó cautivado por la belleza de la voz de la diva catalana Monserrat Caballé. Freddie escribiría la letra y compondría los arreglos del tema Barcelona, que cantó a dueto con la diva, todo un éxito mundial.

 

Los trabajaos individuales de Mercury siguieron a la par de sus compromisos con Queen y en 1985 llegó a las tiendas el adelanto de su primer disco de larga duración, el sencillo I was born to love you, y, tres semanas más tarde, se presentó el álbum Mr. Bad Guy, ambos editados por CBS Records. Los resultados comerciales fueron excelentes y el 13 de julio de ese mismo año los muchos seguidores de Mercury pudieron contemplar su memorable actuación durante el concierto Live Aid en el estadio de Wembley.

 

Su última actuación en vivo sería con Caballé y luego aún sin anunciar la enfermedad, el deterioro de su estado físico era cada vez más evidente y Mercury se recluyó en su casa de Kensington, espaciando cada vez más sus apariciones. Ocultó su tragedia incluso a sus propios compañeros de grupo y tan sólo un día antes de su muerte anunció públicamente que padecía el Sida desde 1986.

 

Murió en su cama a las siete de la tarde del 24 de noviembre de 1991 como consecuencia de una neumonía que no pudo superar. Con tan sólo cuarenta y cinco años, el gran Freddie Mercury dijo adiós a la vida que tan intensamente había disfrutado y fue enterrado en una ceremonia íntima, conforme al rito mazdeísta.

 

El gran éxito musical de la banda fue sin dudas Bohemian Rhapsody que salió al mercado en 1975 y se mantiene como un icono en la música, pues es la tercera canción más vendida en toda la historia, considerada la primera ópera-rock debido a su estructura inusual que está dividida en seis secciones diferentes: una introducción a capela, una balada una guitarra, un segmento operístico, una sección de rock y una coda y por si fuera poco, el mismo Freddy hizo las grabaciones de los coros por separado, en aquel momento nadie comprendía lo que éste genio quería hacer, pero cuando las mezclas quedaron integradas y la canción salió a la luz, bueno, el resultado fue monstruoso y aún sigue generando ganancias. En su estreno estuvo en el primer lugar por diez semanas consecutivas en gran parte del planeta.

Chucky es uno de los personajes más queridos en el cine de horror, es por eso que su creador Don Mancini, ha comenzado a escribir la trama principal de la serie de televisión sobre el Muñeco diabólico que tendría de ocho a diez episodios y que podría verse vía streaming el siguiente año.

 

“Será algo totalmente nuevo, una historia diferente sobre Chucky que contará de ocho a diez horas para adentrarte en el personaje y sus relaciones”, comentó Don Mancini a El Sol de México durante la inauguración del Festival Mórbido.

 

Aunque aseguró que no puede dar muchos detalles sobre el proyecto por el trabajo en conjunto que realiza con Universal Studios, el escritor y productor aseguró que la serie tendrá “la versión más perturbadora de Chucky que hayamos hecho. Se ha demostrado que es un personaje muy diverso, hemos hecho hasta comedia, por ejemplo. Pero definitivamente esta será la más inquietante de todas”.

 

Asimismo señaló que en la trama “utilizaremos muchas situaciones de la vida realdonde estará Chucky presente, yo creo que será sorprendente”, apuntó el realizador, quien aseguró que prepara dos películas más sobre el Muñeco diabólico, las cuales son totalmente diferentes a la versión que realiza el estudio MGM, en las que no tiene nada que ver.

 

Don Mancini también compartió su idea de extender la vida de Chucky a otras esferas. Entre ellas, la de integrarlo a la cultura mexicana. “Hay muchas cosas interesantes, como la mitología, el Día de los muertos y demás. Y el hecho de que Chucky sea tan popular aquí me ha hecho pensar en hacer algo al respecto. Todavía no tengo nada aterrizado pero es algo que siempre he pensado”, apuntó.

 

Quizá una de las mayores dificultades al respecto sea el uso de licencias, pues Don Mancini tiene el deseo de extender la vida de este personaje por mucho tiempo e incluso con otras figuras de culto.

 

“Es difícil porque diferentes estudios tendrían que cooperar; por ejemplo, me gustaría hacer Chucky vs Freddy, pero él es un personaje de Warner Brothers, así es que no sé qué tan realista podría ser eso, pero ya veremos”, apuntó.

Stefán Karl Stefánsson, el actor que interpretó a Robbie Rotten en el programa Lazy Town, murió a

los 43 años tras una larga batalla que sostuvo contra el cáncer.

El actor murió el martes acompañado por amigos y familia.

Desde hace un par de años luchaba contra cáncer en conductos biliares.

Stefánsson emitió un comunicado el pasado marzo en el que expresó:

“No es hasta que te dicen que vas a morir pronto que te das cuenta qué corta es la vida. El tiempo

es la cosa más valiosa en la vida porque nunca regresa y si tú lo pasas en los brazos de los que

quieres o sólo en una celda, la vida es lo que haces de eso. Sueñen en grande”.

Al actor islandés le fue diagnosticado el cáncer que padecía en septiembre de 2016.

 

“No es hasta que te dicen que vas a morir pronto que te das cuenta qué corta es la vida. El tiempo

es la cosa más valiosa en la vida porque nunca regresa y si tú lo pasas en los brazos de los que

quieres o sólo en una celda, la vida es lo que haces de eso. Sueñen en grande”.

Al actor islandés le fue diagnosticado el cáncer que padecía en septiembre de 2016.

 

Aunque se había sometido a varias sesiones de quimioterapia y también a cirugía, Stefánsson se

enteró que la enfermedad que padecía había avanzado, pues se le detectaron dos tumores que

hicieron metástasis y que tenían que ser removidos también mediante otra cirugía.

Desde junio de 2017 se dijo que la enfermedad del actor se encontraba en fase terminal.

En ese periodo la esposa de Stefán publicó en Facebook que el actor estuvo hospitalizado por 14

días y que entonces le removieron tres tumores en el hígado.

Tras la operación, Stefán enfrentó una infección.

Para ese momento, Stefánsson se encontraba en fase cuatro de la enfermedad.

Stefánsson nació el 10 de julio de 1975 en Islandia y durante una década protagonizó Lazy Town

junto a Julianna Mauriello; en la serie infantil, Stefán interpretó a Rotten, el villano perezoso que

creía que Sportacus, el héroe de aquella ciudad, era un mal ejemplo.

Rotten quería que Lazy Town fuera una ciudad perezosa, como lo era antes de que Sportacus y

Stephanie llegaran; para conseguirlo, el villano lleva a cabo varios planes.

La única cosa que podía arrancar a Rotten de comer mal y ver la televisión en su guarida era una

nueva estrategia para avergonzar a Sportacus, el personaje principal de la historia.

En sus apariciones en la ciudad Robbie siempre sorprendía con un disfraz nuevo. 

Con sus trampas, trataba de engañar a los amigos y transformar a Sportacus pero nunca lo

consiguió, su frase era: “Para siempre”. 

La mayor debilidad del personaje eran los pasteles, cuando veía o probaba alguno se volvía

inofensivo.

Lazy Town fue producida en Islandia entre 2004 y 2014; contó con 79 capítulos. 

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BANNERS DERECHA

 
 
 
 
 

Carlos Alejandra, A.C.